Carlos Trilnick

Septiembre 2020

Viajando por América Latina hasta la Pietá Trilnick, iniciada la década del 80, fue uno de los pioneros en Argentina del formato video asociado a la noción de arte contemporáneo.

Su obra, amplia en perfomances en clave cinematográfica, video arte, acciones en formato video y una extensa producción fotográfica, construyen lo que es hoy la gran proliferación productiva de su obra. En su recorrido como artista, desde el inicio de sus estudios fuera de su país natal, la preocupación conceptual y minimalista del sentido del arte han sido las sustentadoras de una obra que frente al espectador induce a la observación aurática y participante.  Lo que puede intuirse y apreciarse en relación a las estructuras conceptualistas que definen hoy al arte contemporáneo como una zona de cierta fronteridad espacial inclusiva, se vislumbra en toda su obra siendo ésta la que engloba y seduce desde  la ética, o la política, construyendo un penetrante discurso crítico.

El artista, además de ejecutar cada una de sus piezas desde un ángulo concentrado de minimalismo conceptual construye el sujeto obra desde el sentido de lo ideológico como base sustentadora de lo que piensa, hace o dice. “La Pietá” (2010) o la instalación “Viajando por América” (1990) nos demuestran que a pesar de sus realizaciones con dos décadas de diferencia, aluden a lo que la crítica muchas veces denomina como una construcción de arte con sentido ideológico. “La Pietá” fue filmada en un barrio de Buenos Aires en donde la inmigración latinoamericana intenta subsistir a pesar de las duras condiciones de un capitalismo aplastante. Los  “actores”, que no son tales, son varios personajes de nuestra vida real que transitan usualmente por la ciudad realizando el rol de sí mismos en un contexto que, por un segundo, fue transformado en arte. “Viajando por América” es una instalación relacionada con la gráfica precolombina en una suerte de rueda de Moebius contemporánea. Al artista le gusta denominarla como su tótem electrónico.

La construcción de esta pieza está íntimamente relacionada con “Frisos electrónicos” (2008) ya que esta idea primigenia realizada con fotocopias coloreadas colocadas en una bandeja giradiscos y filmadas in situ - que eran los efectos especiales posibles en los años 90-, es retomada casi 20 años después de manera digital en una instalación con 3 partes ( en 1990 con televisores, hoy con mini dvds ) que auto referencia la idea de lo precolombino en relación a su sentido actual. “Porqué pintar un cuadro negro” (2002) y “1978-2003” (2003) son dos interesantísimas video instalaciones performáticas que desde la acción de arte fueron registradas en el formato video con la intención de construir una escena compartida de lo que sucedió en dos períodos históricos argentinos de intensa crisis social. La primera fue ejecutada después del gran default económico en Argentina del 2001 y la segunda fue pensada en relación a lo que sucedía en 1978 durante el mundial de fútbol y la dictadura militar en nuestro país.  

Filmada en la mismísima cancha del club River Plate que fue uno de los estadios utilizados para el mundial de fútbol y en el arco donde se produjo el triunfo deportivo argentino. Mientras la junta militar dictatorial festejaba los goles detrás de la escena se cometían atroces violaciones a los derechos humanos que el día de hoy está revisando la justicia. La obra “Proyecto minas anti personal. Dead Underground” (2009) es una de las obra de Trilnick que mayor impacto internacional ha producido, además de un importante premio de la Fundación Telefónica en Argentina. Su corpus es una denuncia sobre las minas antipersonales que están todavía enterradas en diferentes partes del mundo que en algún momento de la historia han sido campo fértil de diversas guerras. Estas minas producen un alto grado de muertes por jamás haber sido desactivadas; las razones son principalmente monetarias, de decisión política, o por no saberse en realidad dónde se encuentran exactamente. Este proyecto, realizado por primera vez en San Diego, USA, generó una intensa reflexión sobre la problemática, además del apoyo de diversas instituciones internacionales relacionadas no solamente con el arte contemporáneo sino, también, con los derechos civiles internacionales. Bajo la consigna de reflexionar sobre las migraciones nace “Todos somos iguales bajo la piel” (2010) una poética instalación realiza en el espacio cultural de la AMIA en Buenos Aires dentro de los famosos Festivales de la Luz que se realizan en Argentina. Repensando su propia historia desde una familia inmigrante, Trilnick, construye un pensamiento referido al desarraigo, el asentamiento y el movimiento constante de lo que podríamos llamar la migración interna, el exilio y la capacidad de adaptabilidad del pueblo judío. Esta selección de sus video instalaciones recorren los exactos puntos nodales donde su obra, que lleva muchos años de paciente reflexión interna, muestra qué es lo que él, el artista, necesita para que su deseo interno sopese lo que quiere decir y cómo lo desea mostrar.

Sé que, en este caso, el artista necesita que el espectador lo acompañe en la difícil tarea de reflexionarnos a nosotros mismos dentro de los territorios adversos que compartimos. En diálogo con sus diferentes series fotográficas, hoy en ausencia presente en esta puesta, las video instalaciones se observan a sí mismas en una constante tensión en donde cada una de ellas sabe de la presencia de la otra, la cuida, la resguarda y la comprende. Trilnick es uno de los precursores del video arte en Argentina y Latinoamérica, hoy sus obras siguen teniendo la misma impronta que en los comienzos: ganas, concepto y calidad. Sin esto sería difícil entrar en una sala que lleve su nombre, o que contenga una de sus obras, y pararse a observar con detenimiento imágenes que nos seducen al mismo tiempo que nos engloban en una parte de los que nosotros mismos somos: sujetos activos de un mundo adverso. Marcela Romer Curadora